
Luismi anda un pelín bajo de moral, así que Lola (una servidora) le hará de abogada en la presente misiva (para quien pueda interesar).
Resulta que a algunos lectores les ha bastado lo poco que llevamos deambulando por la red y en las páginas de la revista El Jueves para colgarle el sambenito de estereotipo negativo de los gays, típico pequeñoburgués superficial, y nosequé cuantas cosas más. Y yo que soy su amiga desde hace muchísimo tiempo os diré que puede que tengáis un pelín de razón, pero también os diré que a pesar de ello (y de que a veces me saca un pelín de quicio) le quiero muchísimo, como si se tratara de mi hermano, y voy a defenderlo a muerte. Los que le decís estas cosas le cargáis con el peso de tener que representar a todo un colectivo, y Luismi sólo puede ser Luismi. A veces es frívolo y superficial, pero otras muchas veces es justo lo contrario. Ya lo iréis descubriendo.
No puede ser el representante de cada uno de los gays que lo leen en El Jueves, en primer lugar porque esa es una tarea imposible, y en segundo lugar porque ni siquiera se lo ha propuesto. ¿Os imagináis a Tato (el personaje del gran Albert Monteys) representando a todos los heterosexuales del planeta? Supongo que muchos dirían que perpetúa la imagen sucia y vaga del varón heterosexual, poco detallista y sucio en la casa, siempre pensando en timar al prójimo,etecé, etecé... Sería una locura.
Ningún heterosexual lee a los personajes heteros como si fueran el todo de su colectivo, sólo algunos gays toman la parte por el todo... (en parte por cómo se ha tratado el tema anteriormente, cierto).
Así que os propongo que nos relajemos todos y nos leáis con la mente abierta, como si fuéramos un chico y una chica que son amigos y que sólo se representan a sí mismos. Además, ya cuesta mucho ser uno mismo.
Un beso a todos y todas.